lunes, octubre 16, 2006
Buenos días Alumno....bueno días guacho...
Ese era el saludo que se producía cada vez que "El guacho" ingresaba a la sala. Con un caminar serio y pausado atravesaba el salón, sin antes haber solicitado el permiso para su ingreso al profesor, que en realidad era mas una formalidad puesto que la sola aparición de su silueta tras la pequeña ventanita de la puerta obligaba inmediatamente a detener la clase.
Una vez dentro comenzaba el show, que si es que teníamos suerte podría durar todo lo que restaba de la clase, ”El guacho” iniciaba una breve demostración de sus cualidades físicas, mostrando unos movimientos musculares con sus brazos, llenos de gruesas venas que le recorrían desde la mano hasta el cuello, que a su edad eran de real admiración.
Luego de depasar revista al corte de pelo, el largo de las uñas y los zapatos lustrados terminaba su visita contandonos un cuento. Aun recuerdo uno que nos contó cuando estaba en 6° o 7°, se trataba de un hijo y una madre muy humilde, de este hijo enamorado de una mujer, de esta mujer la cual le exigió que si era real su amor hacia ella debía regalarle el corazón de su madre...no recuerdo bien los detalles, pero la historia era más triste que la chucha..., me acuerdo que algunos de mis compañeros quedaron llorando...
Para que hablar de su inseparable amiga “La galleta”...“El guacho”, mas que un inspector, era, nuestro amigo, nuestro abuelo, cómplice de nuestras burradas...y atricador de nuestras travesuras...
Una vez dentro comenzaba el show, que si es que teníamos suerte podría durar todo lo que restaba de la clase, ”El guacho” iniciaba una breve demostración de sus cualidades físicas, mostrando unos movimientos musculares con sus brazos, llenos de gruesas venas que le recorrían desde la mano hasta el cuello, que a su edad eran de real admiración.
Luego de depasar revista al corte de pelo, el largo de las uñas y los zapatos lustrados terminaba su visita contandonos un cuento. Aun recuerdo uno que nos contó cuando estaba en 6° o 7°, se trataba de un hijo y una madre muy humilde, de este hijo enamorado de una mujer, de esta mujer la cual le exigió que si era real su amor hacia ella debía regalarle el corazón de su madre...no recuerdo bien los detalles, pero la historia era más triste que la chucha..., me acuerdo que algunos de mis compañeros quedaron llorando...
Para que hablar de su inseparable amiga “La galleta”...“El guacho”, mas que un inspector, era, nuestro amigo, nuestro abuelo, cómplice de nuestras burradas...y atricador de nuestras travesuras...

